Se regodean en su prepotencia...
Ya a las once hay una fila enorme para entrar al antro. Las chicas de tacón alto, vestidito, escote, faldita, "sombra aquí y sombra allá"; los chicos de camisa, semiabierta se prefiere para exaltar en el pecho la religiosidad católica que no practican, saquito, tacón lustrado, máscara de jade para disfrazar el status. Con la voz distorsionada en una jerga de adulaciones: "mi rey...papá...".
Y más adelante, el cadenero. En ese momento, el guardíán de la puerta que te lleva al desmadre, el amigo...; en otro momento, el gato, el asalariado, el pinche gordo naco. Según la conveniencia. El cadenero decide quien pasa y quien no, está ahí para decirles y confirmarles a estos chicos que son personas "bien", con baro, con clase, con status, pero antes te mirara, a tí chica!, las tetas y se hara una chaqueta mental, te hara un favor (te dejara pasar al antro) si le muestras más y a tí, chico, nomás te hara el favor si lo adulas más, o si lo tratas como otrora momento: un gato, un naco, un asalariado. Si muestras poder. Un círculo vicioso de prepotencia! En donde el guardián del negocio trata como gatos (a los que creen que no son gatos), y al final el primero cede...
Y adentro la botella que viste afuera a $300 pesos, está a $950. Es un robo, todo mundo lo sabe, pero qué importa, es un robo legal, es negocio. Pero no te están vendiendo alcohol, te están vendiendo status. Posición, disfraz, clase. Máscara de jade.
"Personas que disfrutan más pagar que comer" como dijera Milan Kundera.
JAH GALANG
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